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Las Rosas, Setiembre 2011 - N° 178

DEPORTES

DEPORTES | Publicado 02 de Setiembre, 2011

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GUSTAVO LOPEZ

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Desde hace cuatro meses, es una de las caras de le nuevo noticiero vespertino que va por Telefé. Coqueto y súper familiero, confiesa que su mujer banca que tenga tres trabajos y cuenta que se acuesta todos los días a las 11 de la noche. “No se lo que es Tinelli”, confiesa. 

Los juegos Olímpicos de Atenas 2004 habían quedado atrás y solo faltaban unas horas para embarcar con el pesado regreso a Buenos Aires. Gustavo López debía volver de inmediato: en dos días tenía que estar trasmitiendo a la Selección Argentina en Lima. Pero, cuando llegó al aeropuerto, se dio cuenta que no tenía su valija. Allí traía regalos para sus hijos, viáticos ahorrados y hasta algunos documentos. Justo cuando todos sus compañeros estaban por embarcar -Gustavo se deshacía entre nervios y consultas que haría con la denuncia en el consulado- cayó a último momento Alejandro Fantino, quien viajaba en Business. “¿Está valija es tuya?, la encontré tirada saliendo del hotel, me pareció que era la que habías traído”, le dijo el conductor, mientras a nuestro entrevistado le volvía de a poco el alma al cuerpo. “Soy un tipo afortunado… y despelotado”, reconoce López ahora desde la puerta de TyC Sports, el lugar donde recibe a Las Rosas.La fortuna no solo tiene que ver con la anécdota mencionada en la vida de este periodista deportivo de 42 años, quien hoy goza de un presente laboral envidiable… y agotador: por la mañana conduce Baires Directo en Telefé, al mediodía se lo puede ver en Fox Sports, haciendo Fútbol para todos, y por la tarde termina su día haciendo radio en Del Plata. Pero la novedad es, sin dudas, Baires Directo, este matutino descontracturado que desde hace tres meses y medio López conduce de 7 a 9 junto a su colega, Erica Fontana. Son las 13 horas de un miércoles y la ola polar se hace sentir en San Telmo. Gustavo, que irradia tranquilidad (imposible imaginando ahora desaforado con la perdida de una valija) es básicamente un tipo canchero: zapatillas de onda, jean chupín, camisita blanca, sweater gris y gafas Ray Ban es el vestuario que eligió para este encuentro. “Me vestí así para ustedes”, dice soltando una risa López, quien empezó a coquetear con ser presentador de noticias hace cinco años cuando, un día, en los pasillos de América, Juan Cruz Ávila le dijo: “Vos tenés que ser conductor de noticiero”. Gustavo, que lo primero que hizo fue largar un rotundo “no”, era la pieza que el canal quería en caso de remplazar a Guillermo Andino. “Queremos formarte a vos”, fueron las palabras insistentes de Ávila. “Yo dije: `Éste está loco´. Finalmente empecé en 2006 a conducir un noticiero en América 24, con María Belén Aramburu, cuando apenas había arrancado la señal”, recuerda Gustavo. Dos años después llegó el momento en que su trabajo gustó y un directivo, le sugirió que debía elegir entre las noticias generales y el deporte. Luego de meditarlo, la pelotita tiró más y Gustavo se fue del noticiero.Fue en 2010 cuando lo convocaron desde Telefé para que hiciera las columnas de deportes. Cuando arrancó el mundial de Sudáfrica, López se hizo cargo de los resúmenes locales que se hacían en el canal. Fue una situación rara para él, teniendo en cuenta que había estado presente en los mundiales de Francia, Korea-Japón y Alemania. Está vez él era el encargado de hacer la conexión con sus colegas enviados. “Me tocó estar acá, pero aposté a Telefé y me salió bien, porque el canal me terminó contratando, -reflexiona. -Igual, para que te voy a mentir: el día que arrancó el mundial, me quería matar. La gente en la calle me decía: `Qué haces acá, qué pasó, ¿no fuiste al mundial?, ¿con quién te peleaste?`”.Aquella experiencia fue el trampolín para saltar a Baires Directo. “Estamos muy bien, creciendo todo el tiempo. Es muy difícil abrir una mañana en un canal que no tenía noticias. Tenemos una linda competencia”, se entusiasma Gustavo, quien desde hace tres meses y medio se olvidó de lo que es ir a comer con mis amigos, o acostarse tarde en la semana. “No paso las 11 de la noche que ya estoy durmiendo”, dice.

¿Ni siquiera llegás a ver a tu amigo Germán Paolosky en el resumen de medianoche?
No, no lo veo. No se lo que es Tinelli, a esa hora estoy en el quinto sueño.

¿Y al otro día a qué hora arrancás?
4:15 suena el despertador… sí, es duro. Me baño, me cambio, desayuno y me voy. Sufro cuando suena el despertador porque sé que el día va a ser largo. Pero bueno: trabajar en Telefé y hacer un noticiero está bueno. Vale el esfuerzo. 

¿Cómo se construye las noticias desde tan temprano a la mañana?
De 5 a 5 y 20 miro en casa los canales informativos a ver que pasó. A las 5 y media me voy para el canal, donde tengo la rutina lista. Allí me informo con todo lo que pasó el día de anterior y vamos viendo lo que está empezando a suceder en la Argentina a esa hora.

A la mañana en el noticiero, al mediodía en Fox y a la tarde en la radio. ¿Cómo hacés para que tu mujer no se separe de vos?
(risas) Me banca por suerte. Tengo contrato hasta el año que viene en Telefé. Si el canal decide renovarme, que ojala suceda, algo voy a tener que dejar. Porque puedo vivir así seis meses, pero no toda una vida.
Gustavo nació en Lanús, cerca de la Estación Oeste, en el seno de una familia de clase media. Sus padres, comerciantes del rubro gastronómico, compraron una panadería cuando él tenía 10 años. Fue allí, entre facturas y otras delicias, donde Gustavo se entretenía charlando con los clientes sobre un tema que ya lo apasionaba: el fútbol. En el mundial de 1978, tenía su ídolo: Daniel Bertoni. “Lo admiraba mucho, él usaba la número 4. Mi primo se ganó una vez en un sorteo la camiseta original, y me la regaló. La usé durante años”, recuerda. Sin embargo, no fue hasta después del secundario, que se dio cuenta que lo suyo era el periodismo. “Terminé el colegio y no sabía qué hacer. Me puse a estudiar para profesor de educación física, pero dejé cuando me faltaba un año”, rememora Gustavo, quien luego decidió inscribirse, a los 23 años, en la escuela de periodismo deportivo de Marcelo Araujo y Fernando Niembro. Según cuenta, ambos son sus dos máximos referentes dentro del medio. “Haber llegado a trabajar con ellos fue un sueño para mí”, reconoce ahora.Fue a los 30 cuando decidió que quería irse de su Lanús y se instaló en Capital Federal, donde ya vive desde hace 12 años. Se casó con Laura (licenciada en Marketing y publicidad) y tuvo dos hijos: Lurdes (8) y Lorenzo (5). Gustavo es el único en su familia que se inclinó por los medios: su hermana Marcela es contadora, y su hermano Pablo, comerciante. “Sí, me pico tarde el bichito del periodismo, -se sincera,- pero siempre fui fanático del deporte. Era un enfermo del fútbol. Pero con mi viejo veíamos de todo: desde (Guillermo) Vilas hasta las carreras de (Carlos) Reutemann. ¿Los partidos de fútbol?, ¡todos! Mi viejo me llevaba siempre a la cancha: me acuerdo que en el Mundial 78 compró 10 vouchers para ir a ver todos los partidos”.

Y como deportista ¿Cómo sós?
Me defiendo, jugué al fútbol, siempre como diversión. Ahora, no tengo mucho tiempo, pero trato de ir al gimnasio para mantenerme. Hay que luchar con muchos con los jóvenes en este medio (risas).

¿Qué otras cosas hacés por tu cuerpo?
Trato de cuidarme

¿Gustavo López metrosexual?
No, el tema es así: si pudiera no ir nunca al gimnasio, no iría. No me gusta nada, soy bastante vago. Lo que pasa es que cuando estoy en el camarín, me dan la ropa. Y si veo que no me queda bien me digo: “Es hora de ir al gimnasio” (risas) La verdad, uso algo para el pelo cuando veo que te lo tengo débil, o cremas cuando tengo arrugas. Perfume uso solo cuando tengo una fiesta. No uso reloj, ni anillo de casado.

Y la ropa, ¿te la comprás vos?
Sí. Igual me dan bastante. Tengo una marca de trajes y otra de ropa informal que me visten. Ligo bastante.

¿Cómo sos como padre?
Cuido, mimo y acompaño mucho a mis hijos. Estoy con ellos todo lo que puedo. Al mediodía vuelvo de Telefé a casa para comer con ellos. Luego regreso a casa a la tarde para merendar. Después vuelvo a la radio y estoy de regreso a casa para cenar con ellos. El fin de semana ya no voy a jugar al futbol, se lo dedico todo a ellos. Vamos los cuatro con mi mujer a todos lados juntos

Superman un poroto al lado tuyo…(Risas)
Soy un tipo afortunado de poder laburar de lo que le gusta. Pero además soy súper familiero.

Hablemos un poco de las mujeres y el fútbol ¿Qué opinas de la cada vez más incursión del sexo femenino?
Está bueno. A ver: en líneas generales el hombre entiende más de futbol que la mujer. Esto es como quién maneja mejor. Pero hay algunas mujeres que saben más de fútbol que los hombres. Yo las escucho… a algunas. Me cuesta un poco convencerme cuando ellas me hablan de futbol, pero las escucho (risas)

En los mundiales, son ellas las que están más desaforadas alentando. Algunos hombres se enojan de eso.
No, está muy bien. Los mundiales tienen mucho que ver con la familia. Hay todo un país detrás de una selección. Así como es en el fútbol, también es en el rugby, el hockey o la final de una Copa Davis. Y no es para menos: tenemos a los mejores deportistas del mundo.





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