| Es
prácticamente una quimera el título
que da origen a esta presente edición,
ya que en cuestiones de ocio y divertimento lo
esencial no sale a la luz, permaneciendo oculto
en el terreno de la ilegalidad o en la privacidad
de las personas. Entonces es muy pretencioso saber
lo que ocurrió el verano pasado o, al menos,
lo que realmente ocurrió.
Sí, en cambio, se podría arriesgar
que lo que acontece en los últimos veranos
es notablemente diferente a lo que pasaba en temporadas
de décadas pasadas. Hasta quizás
se podría tener más fundamento para
decir: Sé lo que no hacíamos en
veranos pasados.
O usted se imagina (estimado lector) años
atrás, haciendo windsurf toda una jornada,
para luego amenizar con varios tragos en algún
parador, y a la noche bailar ocho horas seguidas
en la disco al ritmo sostenido de la electrónica.
Encima, a fuerza de energizantes mezclados con
alcohol, no pegar un ojo y seguir con la misma
rutina como si no hubiera pasado nada. Sin contar
si hubo también lugar para escaramusas
con su pareja. ¿Hay cuerpo que aguante?
Ahora, al parecer, sí.
Pero no me venga con que es un comentario de viejos
o que “joda siempre hubo”, porque
las dos cosas son ciertas. Ya no causa asombro
(o quizás nunca lo causó) que las
chicas sean las que encaren de una y que utilicen
al máximo el ingenio para captar la atención
de los hombres, que están más preocupados
en ser elogiados por su cuidado físico.
Tampoco extraña si las mujeres lograron
equiparar o superar a su sexo opuesto en consumo
de alcohol y cigarrillos (como si la conducta
de los hombres fuera digna de ejemplo).
“La moral es un asunto de tiempo”,
le hace decir Gabriel García Márquez
a su Rosa Cabarcas de “Memorias de mis putas
tristes”. Por lo tanto, juzgar u opinar
más de la cuenta en cuestiones sobre las
conductas actuales puede quedar “oxidado”
en un santiamén. Además, mientras
a varias cosas le vino muy bien “salir del
closet” y de la hipocresía en la
que estaban encerrados, la sensación veraniega
libera de ciertos prejuicios y propone anticuerpos
para las inhibiciones. La diversión no
se toma vacaciones, no sólo no escarmienta,
sino que está bien lejos de tomarse licencia.
Besos Vacíos
Son instantes, el tiempo en vacaciones, de los
que se sumergen en la diversión, están
regidos por una constante suma de vivencias a
ritmo acelerado. Con las energías puestas
en el “ahora”, y sin darle importancia
a la resaca, el desgaste físico persigue
una sola premisa: pasarla bien. Y aunque “pasarla”
no suene muy revolucionario y transgresor, el
“pasarla bien” viene atada de vicios
variados, ciertos excesos, y conquistas amorosas.
En este último escenario, las tácticas
han mutado notablemente, como también el
sexo que las primerea.
En sintonía con los reclamos de Atrápame
si Puedes (Las Rosas Nº 83), Jimena Brito
(21) dice que “los hombres actuales dan
muy poca bola y una tiene que salir a tirarse
a la pileta para ver que onda, pero la indiferencia
a veces es tal que hay que salir a llamar la atención
para que el pibe se ponga las pilas. En mi grupo
de amigas tenemos tácticas variadas, hay
muchas que no las puedo contar, pero alguna vez
tuvimos que ponernos a dar piquitos entre nosotras
para que nos miraran. Y la verdad es que dio resultado”.
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